Thor: The Dark World es una película digna de su predecesora, está cargada del humor involuntario que destacó de forma tan notoria en la entrega pasada, pero, al mismo tiempo, no descuida la esencia de la película y respeta a los personajes sin perder el ritmo. Se sitúa temporalmente después de Avengers, Thor regresa a la Tierra para buscar a Jane Foster, interpretada por Natalie Portman (V de Venganza), quien desaparece momentáneamente al ser poseída por el Aether, una antigua reliquia asgardiana, esto atrae la atención de Malekith, interpretado por Christopher Eccleston (Doctor Who/G.I. Joe: Rise of the Cobra), que desea la reliquia para regresar al mundo a la oscuridad durante La Convergencia de los nueve reinos. Además de los personajes antes mencionados podemos ver brevemente a The Warriors Three: Ray Stevenson como Volstag (Punisher: War Zone, Dexter), a un nuevo Fandral interpretado por Zachary Levi (Chuck) y Tadanobu Asano como Hogun (Ichi The Killer), sin olvidar a la guapa Sif (Jaimie Alexander) con la que hay una que otra situación incómoda referente a los celos que le tiene a Jane.
Hay 2 escenas after credits, así que no se salgan cuando termine la película. No deseo hacer spoilers, pero tengo que hacer hincapié en la primera escena después de la primera tanda de créditos, ya que hace tie-in con Guardians of the Galaxy, con un tema que tocaré más adelante cuando ya la mayoría haya visto la película y pueda hacer observaciones sin arruinarle nada a nadie. La segunda escena es una babosada y no tiene relevancia alguna.
Como conclusión, es una película muy bien hecha, con una producción impecable, mucha galleta en las actuaciones y que no decepcionará a nadie. No los tendrá al borde del asiento, pero saldrán con una rara sensación de conformidad pese a que nadie, más que las fanáticas (gritonas) de Hemsworth o Hiddleston, esperaba gran cosa de la película.


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