Steve Rogers continúa con sus
malignos planes para tomar control del mundo en este tie-in de Civil War II que
llega bastante tarde, pero que ayuda a entender muchas cosas que sucedieron
durante el evento. No hace falta darle una leída si no recuerdan mucho lo que
pasó, ya que la misma historia nos trae a la mente puntos clave para la batalla
entre Carol y Tony y también nos revela que Steve estuvo detrás de los momentos
más cruciales que definieron las posturas de ambas partes.
Un flashback nos lleva a 1926
donde Elisa, la mujer que reclutó a Sarah Rogers para Hydra, trata de convencer
al pequeño Steve de que el futuro tienes preparadas grandes cosas para él,
después de haber asesinado a su madre por querer huir junto con él. Aunque los
demás miembros de Hydra no están muy seguros de que Steve sea el indicado para
su plan, Elisa les asegura que tiene un presentimiento de que Steve es lo que
estaban buscando. De vuelta al presente, mientras los demás superhéroes debaten
sobre Ulysses y lo que sus visiones representan, Hydra se prepara para atacar,
pero Steve cancela todo de último momento. Steve y Selvig hablan acerca del
inhumano y del peligro que representa para ellos y sus planes, y aunque no
saben exactamente cómo es que funcionan sus poderes, ambos creen que las
amenazas grandes son una prioridad para sus visiones. Con la intención de
desviar la atención de sus planes y de su verdadera identidad, Steve manipulará
todo para que las cosas salgan tal y como él las espera…y también descubrirá
que el futuro tiene preparado algo para él.
A pesar de que este arco ha
causado muchísima controversia, e independientemente de si estén de acuerdo con
lo que Marvel está haciendo o no, hemos de aceptar que al fin estamos viendo a
Steve Rogers usar su mente al cien y demostrar lo buen estratega que es. Como
héroe, siempre ha tenido ese freno moral que lo ha detenido muchas veces de
explorar su potencial, así que es bueno verlo por primera vez usar al máximo
todo lo que tiene.

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